La responsabilidad de lavar sus pies| Estudio Bíblico de Juan 13

Permíteme comenzar con una anécdota:

Mientras caminaba un sábado en la tarde por los pasillos de un centro comercial cercano a mi casa, noté una parejita de ancianos. Luego ví que la dama lloraba y sollozaba abrazando fuertemente a su acompañante negándose a caminar. Pensé que tenia algún dolor o impedimento. Pero como iba tan atrasada para mis compromisos, decidí seguir de camino a mi auto.

Casi al llegar a la salida, sentí la urgencia de regresar y verificar en que los podía ayudar. Y al volver les pregunté a ambos si necesitaban asistencia, a lo que el caballero me respondió:

Es que ella tiene alzheimer y le tiene miedo a caminar sobre las losetas negras del piso. Piensa que es un abismo y que se puede caer.

Mientras toda la gente que nos pasaba alrededor, murmuraba acerca de lo negligente que era el caballero por no tener un andador para la dama. Criticaban su capacidad para cuidar de ella, mirándolo de forma despectiva. Pero nadie los ayudaba…

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Servir a tu prójimo no es algo que planificas para recibir la atención pública. Es un acto espontáneo, directo de tu corazón que actúa en pro de alguien a tu alrededor. Con el único propósito de cubrir su necesidad y agradar a Cristo.

Mi corazón se apretó al pensar que por un momento, iba a irme sin detenerme a atender la necesidad de esta parejita. Así que tomé la dama por su brazo, la apoyé fuerte sobre mi y hablándole al oído le decía. No tienes que atravesarlo sola, tu esposo y yo vamos a caminar con tigo para sostenerte hasta que cruces al lugar donde te sientas segura.

Ella con la mirada perdida, consintió y comenzó a caminar lentamente hasta que atravesamos las losetas obscuras. Su esposo me agradeció y me despidió con un Dios te bendiga. 

Entonces seguí mi camino… Con un sentimiento de  llenura en mi corazón que no puedo explicar con palabras.

Son estos momentos en la vida los que fortalecen mi fe. Reafirmando la gran verdad de que mi Dios vive. Por que inmediatamente un día después de mi experiencia con los ancianos. Escuché la voz de Dios claramente a través de mi pastor, durante su sermón del domingo. 

Y comenzó el pastor hablando acerca de Juan capítulo 13

Explicando cada detalle descrito en la palabra, acerca de ese momento donde Cristo mismo lava los pies de sus discípulos. Puedes imaginarlo? Al hijo del Dios viviente en el suelo, con toalla y agua en mano lavando los pies de gente como tu y como yo!

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4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. 5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con l toalla con que estaba ceñido.

Casualidad? Estoy convencida de que no fue una casualidad, Dios tenia algo que enseñarme y por ello había orquestado mi experiencia con la parejita de ancianos. Seguido por este hermoso sermón que me hizo madurar aún mas como servidora de Cristo.

Y mientras escuchaba el pastor exponiendo el mensaje…

Me resultaba muy difícil entender como era posible que El, siendo todopoderoso. El cordero inmolado, Emmanuel Dios con nosotros, el León de Judá, el camino, la verdad y la vida. Estuviese haciendo una tarea comúnmente delegada a los servidores, de la mas baja jerarquía. 

Es por ello que puedo entender la reacción de Pedro en el versículo 6 cuando dice: Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?

25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo_ Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad..jpg

Pedro no entendía lo que estaba sucediendo y no lo culpo. El no era participe aún de la redención otorgada por la sangre de Cristo a través de su sacrificio en la cruz. La norma del momento dictaba que solo los siervos hacían este tipo de tareas.

Y Cristo es un Rey! Esta enseñanza iba en contra de todo lo que estos hombres habían aprendido y vivido acerca de liderazgo.

Por lo que Pedro creyendo que deshonraba a Cristo, le dice al maestro en el versículo 8: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

Cristo no le estaba lavando el sucio físico de los pies. Le estaba enseñando el milagro de la salvación a través de la redención que solo El puede dar. Y creo que Pedro lo entendió  mas adelante porque, luego del versículo 8 . No solo le pide que lave sus pies si no hasta las manos y la cabeza si era necesario.

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Siempre recuerda que tu familia es tu primer ministerio. Ejercita a diario tu actitud hacia el servicio, con aquellos que día a día te ven madurar como sierva de Dios. Verás que para  cuando salgas de tu hogar, ayudar a otros será una parte natural de tu carácter.

Cristo se coloca como ejemplo viviente en una posición considerada por el hombre como denigrante. Explicando detenidamente que en el reino de los cielos, servir nos es una opción sino un requisito. Y que la práctica diaria de este ejercicio con otros, será la forma mas eficiente de llevar las buenas nuevas de salvación.

Nuestra responsabilidad como creyentes es vivir a la expectativa de que en cualquier momento o lugar. Siempre habrá una oportunidad de imitar a Cristo sirviendo al prójimo. No podemos hacernos llamar, siervas de Cristo si no practicamos este principio.

Con los que nos agradan y con los que no también. Es aquí donde comienza el verdadero liderazgo. Recuerda que Cristo no solo lavo los pies de los discípulos fieles. También lavo los de Juda Iscariote, quien luego lo traicionaría. 

Servir es un acto de bondad y amor que proviene de un corazón y una mente que ha sido limpiada por Cristo. Como mujeres tenemos una lista interminable de oportunidades para comenzar a servir tal y como nos enseña la palabra.

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Pide a Dios que te dirija hasta el ministerio que ha diseñado para ti. Y que en el te use al servicio de otros con el fin de que sean conducidos a Cristo para salvación de sus almas.

Como todo ejercicio, puede resultarte muy difícil al principio. Quebrantar tu voluntad y orgullo será tu mayor reto. No faltarán los espectadores que no entiendan lo que haces. Puede que las burlas y las críticas sean la orden del día. Pero no te rindas, por que nuestro Dios a prometido que:

16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. 

17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

Nos llama bienaventuradas que significa dichosas

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Pide a Dios sabiduría para servir como esposa y madre. De forma tal que tu familia vea Cristo reflejado en tu carácter.

Dichosas de poder vivir en su plenitud, siendo los mejores seres humanos que podamos ser. Caminando fieles a su palabra y amando la gran verdad de que le pertenecemos al Dios del cielo. 

Cumpliendo con la responsabilidad de servir a nuestro prójimo tal como lo hizo Cristo. No por que deseas títulos terrenales o que la gente vea cuan buena puedes ser. Si no por que su misericordia y amor son tan grandes para con tu vida. Que necesitas compartirlo con quienes te rodean todos los días.

Que hermosa responsabilidad! 

Tienes algún testimonio como resultado del servicio a tu prójimo? Cuéntame en los comentarios, quizás tu experiencia es la fuerza que necesita otra chica para levantar sus brazos y continuar.

no-olvides

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